Reclaman cumplir un calendario y un registro de vacunación para los adultos

Las personas vacunadas tienen mejor calidad de vida que las no vacunadas. Hay  enfermedades que afloran durante la edad adulta, y el problema es que no hay constancia de que los adultos hayan seguido una correcta vacunación durante la infancia. Además hay que tener en cuenta que enfermedades como la rubéola no solo son más graves de mayores, sino que pueden conllevar  serias complicaciones clínicas.

El 30% de las personas mayores de 18 años reconoce que no se ha vuelto a vacunar desde la infancia, un porcentaje que aumenta hasta el 38% en el sur y disminuye al 22% en el norte. De ellos, 7 de cada 10 consideran que no ha tenido necesidad, y el 11% ya se vacunó cuando era niño. Cada año, por ejemplo, hay de 25 a 30 casos de tétanos en adultos no vacunados.

A pesar de estos datos, la mitad de la población señala que la vacunación es, sin duda, una medida de prevención. Tanto, que el 32% la relaciona con la buena salud, y 8 de cada 10 encuestados manifiesta una actitud positiva hacia el cuidado de su propia salud, sin existir diferencias entre hombres y mujeres.

Éstas son algunas de conclusiones del Estudio de conocimiento y actitudes en la vacunación del adulto, llevado a cabo por el Grupo de Estudio de Vacunación en el Adulto (GEsVA) presentado en Madrid.

Recomendaciones para las vacunas

Los médicos realizan la siguientes recomendaciones para la población:

  • El adulto debe adaptar las pautas vacunales al calendario vigente en la comunidad autónoma donde reside.
  • Los adultos, como los niños, deben seguir la norma “dosis puesta, dosis contada” y evitar así reiniciar pautas.
  • Todos los adultos deben disponer de un carné vacunal que les permita tener constancia de las vacunas administradas, la fecha y la dosis.
  • Esta cartilla permitirá, además, recordar las revacunaciones respetando al máximo el intervalo entre dos dosis.
  • Hay que evitar “ocasiones perdidas” administrando el mayor número de dosis posible en un mismo acto vacunal.
  • En el caso de viajeros se debe actuar según las recomendaciones de la “vacunación del viajero” y teniendo en cuenta el “carné vacunal”.

Es necesario una cartilla de vacunación para los adultos

“Los adultos se vacunan poco y, además, en muchos casos no hay constancia de que se haya tenido una correcta vacunación durante la infancia”, ha señalado el doctor José Luis Cañada, médico de Atención Primaria, durante la presentación del Grupo de Estudio de Vacunación en el Adulto (GEsVA), quienes reclaman más control de la vacunación en el adulto, una mayor concienciación social y el uso de una cartilla de seguimiento.

“Una medida efectiva para conocer el grado de inmunización del paciente es a través de la historia clínica; en ella, no sólo debe constar de qué se ha vacunado, sino también cuándo lo hizo y la dosis administrada”, explica el doctor Cañada.

Los especialistas recuerdan que cada visita al médico, la enfermera, o al hospital representa una oportunidad para informarse y vacunarse.

La gente se informa cuando corre  riesgo de enfermar

“La gente sólo se informa cuando ya corre un riesgo, por ejemplo cuando se corta, por eso es necesario incidir en la prevención y en los hábitos de vacunación”.

Datos del “Estudio de conocimiento y actitudes en la vacunación del adulto”, realizado por el GEsVA, pone de manifiesto que éste es el motivo de vacunación en el 7% de los casos.

“Actualmente lo que se hace es vacunar el mismo día de la gripe y del neumococo”, indica el doctor José Luis Viejo Bañuelos, jefe del Servicio de Neumología del Hospital General Yagüe (Burgos).

La gripe causa 220.000 muertes en la UE

Junto con la potabilización del agua, la vacunación es la medida de prevención de enfermedades infecciosas más eficaz, contribuyendo tanto a la reducción de la mortalidad como a la mejora de la calidad de vida.

Éste es el caso de la gripe, para la cual, según explica el doctor José Luis Viejo Bañuelos, “todavía se puede hablar de escaso porcentaje de vacunación en gripe, ya que por debajo de los 60 años, sólo el 25% de la población está vacunada. No debemos olvidar que esta enfermedad tan poco agresiva para los niños es capaz de causar hasta 220.000 muertes en la Unión Europea”.

La vacunación es lo más eficaz para la calidad de vida

Por otro lado, este experto no duda en afirmar que “la práctica clínica nos ha demostrado que, con la edad, las personas vacunadas tienen una mejor calidad de vida que las no vacunadas”.

Así, añade que “podemos decir que la vacuna previene entre el 70 y 90% de las gripes en sujetos sanos menores de 65 años. En personas de más edad la eficacia es menor pero en caso de adquirir la enfermedad será menos grave si ha habido vacunación anterior. Es efectiva para prevenir las complicaciones, evita del 50 al 60’% de las hospitalizaciones y un 80% de fallecimientos derivados de estas complicaciones”.

La gripe afecta a entre el 5 y el 15% de la población durante las epidemias anuales, superando al 50% en grupos de población cerrados como internados escolares o asilos.

Baja cobertura vacunal en el adulto

“Estos datos ponen de manifiesto la baja cobertura vacunal en el adulto a pesar de que nadie discute ya que existen algunas enfermedades víricas (gripe, herpes zóster, etc.), bacterianas (infecciones neumocócicas, tétanos, etc.) y otras patologías como el cáncer de cuello de útero…, para las que también los mayores deben recurrir a la vacunación.

Sin embargo, el adulto no es consciente de que esta estrategia preventiva supone un elemento de protección necesario para él”, explica el doctor Ramón Cisterna, Jefe de Servicio de Microbiología Clínica y Control de la Infección del Hospital de Basurto (Vizcaya) y coordinador del GEsVA.

Sólo el 20% pregunta al médico sobre las vacunas existentes

En este sentido, mientras que 8 de cada 10 personas encuestadas admite que la vacunación previene enfermedades, sólo 20% pregunta de forma activa a su médico y cerca del 60% se vacuna por recomendación del médico.

De hecho, el médico de atención primaria (en el 44% de los casos) constituye la principal fuente de información, seguida de la información recibida en el centro de salud y de las campañas de televisión. Es muy importante que la población se informe sobre las vacunas existentes.

Por su parte, el doctor Ángel Gil, Catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid) y miembro del GEsVA, subraya que una vez pasada la infancia también debe seguirse el calendario vacunal.

“Hay enfermedades que afloran durante la edad adulta -indica-. Cada año por ejemplo hay de 25 a 30 casos de tétanos en adultos no vacunados. Hay que tener en cuenta, además, que enfermedades como la rubéola no sólo son más graves de mayores, sino que además pueden conllevar  serias complicaciones clínicas”.

Un registro de vacunación es una herramienta muy útil

Con el objetivo de poder tener constancia de las vacunas administradas, así como de la dosis y la fecha, los expertos proponen contar con un carné vacunal,  sobre todo “si el adulto se traslada de comunidad autónoma de residencia”, señala el doctor Cisterna.

Para la mitad de los encuestados, una cartilla de registro de la vacunación resultaría “un herramienta de utilidad”.

Asimismo, el doctor Gil insiste en las ventajas de tener este control, “si cumpliéramos con el calendario, el 95% de las personas que viajan a otros países no necesitarían más vacunas que aquellas muy específicas del lugar de destino”. L

os viajes al extranjero son el motivo por el que la cuarta parte de la población se ha vacunado durante la edad adulta.

Gripe y tétanos, las vacunas más conocidas

Las vacunas del tétanos y de la gripe son las más conocidas, seguidas a gran distancia de las de la Hepatitis B, Hepatitis A, la difteria y el neumococo. Así, el 49 y el 41% de la población adulta dice estar vacunada contra el tétanos y la gripe respectivamente.

La recomendación de personal sanitario, o de grupos próximos en el entorno social (trabajo, amistades, etc.), se convierten en el principal motivo por el que los encuestados deciden vacunarse de la gripe. Mientras, la reacción ante una herida, corte o similar es la causa que explica la vacunación del tétanos.

Respecto a la vacuna de la gripe, cabe destacar que mientras que en el sur conocen más la vacuna que en el norte (90%, frente al 84%), se vacunan menos (45% versus 36%). Igualmente ocurre con la vacuna del tétanos. En el caso de la gripe, indica el doctor Gil, “la climatología tiene mucho que ver en esta diferencia de porcentaje en los índices de vacunación”.

Por último,  si fuera posible y con independencia de las actitudes ante la vacunación, el sexo o la edad,  el 65% de los adultos se vacunaría frente al cáncer y el 42% contra el sida.

Tétanos, difteria, sarampión, paperas, rubéola

En el calendario de vacunación se recomienda:

  • una dosis de recuerdo de tétanos y difteria de adulto cada 10 años;
  • dosis de recuerdo entre los 15 y 39 años para prevenir el sarampión, las paperas y la rubéola;
  • protección contra la Hepatitis B, meningococo C, la gripe y el neumococo;
  • en el caso de las mujeres, la vacuna contra el cáncer de cuello de útero constituye una estrategia de prevención muy importante.

 Fecha de edición del texto: 2 de marzo de 2008

También te podría gustar...