Éxito de la piel cultivada en pacientes quemados

Aunque la supervivencia del paciente es cada vez mayor, los cirujanos plásticos se plantean el nuevo reto de conseguir disminuir las secuelas posquemadura para la total rehabilitación del paciente quemado, quien puede requerir hasta 7 intervenciones para reponerse de su accidente.
En España existen nueve hospitales que cuentan con una Unidad de Grandes Quemados. A este servicio acceden los pacientes que presentan quemaduras agudas, con un elevado riesgo para su vida. De las quemaduras que se atienden, aproximadamente el 30% precisan cirugía plástica. Dado el escaso número de unidades y de camas, existen rigurosos criterios de acceso., Así lo han manifestado los expertos en el Congreso de la Sociedad Española de Cirugía Plástica de Valencia.

Éxito del 80% con las nuevas técnicas disponibles de cobertura cutánea

La doctora Purificación Holguín, Jefe del Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Universitario de Getafe de Madrid, comenta que “los usuarios de las Unidades de Grandes Quemados son adultos que presentan quemaduras agudas en el 20% de su cuerpo”.

En el caso de niños o ancianos que tengan alguna patología asociada –cardiopatías, bronquitis o diabetes, entre otras- “la superficie en la que la quemadura resulta crítica desciende hasta un 10% por considerarse pacientes de más difícil manejo”, añade.

La tasa de éxito conseguida en la Unidades de Grandes Quemados con las nuevas técnicas disponibles de cobertura cutánea se sitúa entre el 70 y el 80% de los casos intervenidos, afirma el doctor Julián Safont, Jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Grandes Quemados del Hospital La Fe de Valencia.

Secuelas posquemadura: cicatrices y rechazo

El futuro del tratamiento de las secuelas posquemadura viene de la mano de cultivo celular inmediato de piel. “Se trata de una técnica, procedente de Australia, que sólo lleva un año en nuestro país”, explica Safont.

La solución obtenida a partir del cultivo de células del propio paciente se aplica sobre la quemadura regenerándose así la piel perdida.

“Aunque la experiencia con esta técnica es todavía corta, ya ha demostrado su eficacia en el tratamiento de las secuelas o cicatrices que pueden llegar a traumatizar al paciente el resto de su vida”, afirma Safont.

Cuando las células crezcan dotarán a la piel de un color y textura muy similar al que tenían antes de sufrir el accidente, justamente lo que los pacientes buscan”, explica el experto.

La práctica habitual para tratar este tipo de secuelas tiene como premisa principal devolver al paciente la funcionalidad de la parte del cuerpo afectada y que el paciente pueda continuar con su vida normal sin que el resto de personas sientan rechazo al mirarle.

Terapia con células madre

El principal problema de los pacientes quemados es presentar pérdidas extensas de la piel que no va a tener capacidad para regenerarse.

“La terapia con células madre permitirá cubrir las heridas de los pacientes más rápidamente, disminuyendo así la probabilidad de infección, principal causa de muerte en los grandes quemados”, afirma la doctora Holguín.

Objetivos: eliminar el tejido dañado y cubrir las heridas

La cirugía en el paciente quemado tiene como objetivos la eliminación del tejido irreversiblemente dañado y la realización de una cobertura definitiva de las heridas, a la mayor brevedad posible, para minimizar el riesgo de infección, principal causa de muerte en quemados.

En las áreas masivas de quemaduras profundas –entre el 50 y el 60% del cuerpo- , hay dos alternativas para su cobertura inmediata: los sustitutos biosintéticos y la piel cultivada.
Uno de los sustitutos biosintéticos más utilizados es el compuesto por colágeno purificado de origen animal y una lámina externa de silicona. Alivia el dolor, aminora la pérdida de agua y actúa como barrera frente a infecciones.

La piel cultivada es el recurso terapéutico más actual. Es una piel completa creada a partir de células epidérmicas procedentes de una biopsia del paciente. En 3 ó 6 semanas se consigue una extensión de piel de 1.000 veces el tejido original (no tiene ni pelo ni células sebáceas).


 Fecha de edición del texto: 16 de abril de 2009

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