La Dehesa de Navalcarbón, un pulmón de oxígeno próximo a Madrid repleto de senderos y con un gran espacio recreativo para pasar el día

La Dehesa de Navalcarbón es un pulmón de oxígeno que se encuentra muy próximo Madrid, a poco más de 20 km. Este espacio natural, repleto de pinos y matorrales, con múltiples senderos, un atractivo río y zona recreativa, con columpios y mesas para hacer un picnic, constituye un lugar ideal para pasear durante unas horas, correr, montar en bici o pasar un bonito día de campo.

Puente sobre el el canal de la Dehesa de Navalcarbón

Uno de los numerosos puentes existentes sobre el canal de la Dehesa de Navalcarbón, donde se entrecruzan numerosos caminos, en Las Rozas, Madrid.

La Dehesa de Navalcarbón, con un extensión de 120.000 metros cuadrados, pertenece al término municipal de Las Rozas, y es uno de los pulmones de oxígeno más próximos a Madrid (está a una distancia de 25 kilómetros, a 3 km de Las Rozas). Numerosas sendas atraviesan la dehesa, que son bien aprovechadas por la gente que le gusta correr, montar en bicicleta o simplemente dar un paseo. En ella se pueden ver esculturas petroglifos al aire libre.

La Dehesa se creó en los años 30 del siglo pasado con la intención de recuperar el antiguo encinar que existía en sus tierras, cuya madera se aprovechó para obtener carbón vegetal, motivo por el cual le viene el nombre. Fue repoblada con pinos que hacen de este paraje una delicia para muchos domingueros, que no dudan en prepararse sus comidas para pasar el día en zona de los comederos, bien acoplada con mesas, fuente y una completa zona recreativa con parque de juegos para los niños y mesas para hacer picnic, en una gran extensión de terreno.

Canal de piragüismo en la Dehesa de Navalcarbón

Canal de Piragüismo de la Dehesa de Navalcarbón

El canal de piragüismo de la Dehesa de Navalcarbón, cuyos senderos laterales permiten disfrutar de largos paseos andando, corriendo o en bici.

El canal de la Dehesa de Navalcarbón, utilizado para piragüismo, es una parte del antiguo Canal del Guadarrama, un antiguo proyecto de finales del siglo XVIII. El rey quiso construir un gran canal para unir las aguas del río Guadarrama con las del Manzanares, y este río con el Tajo, para crear alternativa de transporte por vía fluvial.

Se procedió a la excavación de algunos kilómetros de trazado del canal y se construyó la presa del Gasco (entre Galapagar, Torrelodones y Las Rozas), que aun puede verse accediendo desde la urbanización Molino de la Hoz o desde Torrelodones. Pero la presa se agrieto y tras numerosos conflictos, quedó olvidada.

En el paseo se pueden rememorar algunos acontecimientos de la Guerra CIvil

Cascada de la Dehesa de Navalcarbón

Cascada de la Dehesa de Navalcarbón, en Las Rozas, Madrid.

A ambos lados del canal discurren dos paseos, en los que se entrecruzan una gran variedad de itinerarios. Se trata de un magnífico conjunto histórico y arqueológico, en la que se puede rememorar ciertos acontecimientos de la Guerra CIvil. En la ruta de los fortines, por ejemplo, podemos ver numerosos fortines y búnkeres, que son vestigios de la guerra. Se conservan muchos elementos de la llamada “Línea de Detención” republicana.

En el bosque de pinos piñoneros y encinas habitan los conejos, las palomas, los pica-pinos, las ardillas, las tortugas,los cangrejos y los patos, que nadan tranquilamente por el agua del canal que lo atraviesa, cuyos orígenes los encontramos en la época de Carlos III, y fue diseñado por el ingeniero Carlos de Lemaur.

Reseña histórica del ingeniero Carlos Lemaur, en época de Carlos III

Charca de la Dehesa de Navalcarbón

Charca de la Dehesa de Navalcarbón, en Las Rozas, Madrid.

En la dehesa, una placa metálica hace una breve reseña histórica:

El canal de Navalcarbón fue proyectado por el ingeniero D. Carlos Lemaur en 1781 bajo el reinado de Carlos III.

El proyecto se denominaba “Relación del proyecto de un canal navegable desde el río Guadarrama al océano que pasara por Madrid, Aranjuez, La Mancha y Sierra Morena: Orden y método para acertar en su ejecución”.

Se trataba de unir la corte con el Guadalquivir a su paso por Sevilla con un canal navegable. Este serviría como elemento de comunicación para el transporte del grano de Castilla y de los materiales necesarios camino de las Américas.

El canal se iba alimentando de los escasos recursos fluviales a su paso por la meseta y por la serranía andaluza, para ello era necesario tomar las aguas de los diversos ríos y arroyos, encauzarla siguiendo un curso nivelado y salvar las diferencias de cota con esclusas.

La primera fuente del canal se establecía a pocos km. de aquí, en la presa del Gasco en la ribera del Guadarrama. Se desarrollaría una primera fase, la más costosa entre el Gasco y la corte; ésta sería la que diera fama al canal y con la que se podrían transportar los materiales para la construcción de los siguientes tramos.

Las obras dan comienzo en el invierno de 1787 con tan solo 100 hombres. Al final de la primavera se hallan concluidas las cuatro leguas que median entre la presa y Las Rozas. En marzo de 1799, tras una fuerte tormenta, se produjo un deslizamiento de la parte central de la presa arruinándose en su totalidad. Una vez coronada, hubiera doblado en altura a la presa más alta de la época.

Poco después se ordena la suspensión de las obras quedando interrumpida la obra hidráulica mas importante del siglo XVIII.

Presa de la Dehesa de Navalcarbón

Pequeña presa de la Dehesa de Navalcarbón, junto a las instalaciones deportivas de Las Rozas, donde hay una piscina cubierta.

Cómo llegar a la Dehesa de Navalcarbón

En coche: Por la Carretera de La Coruña (A6) hasta Las Rozas.

Autobús: líneas 629, 625 y 625A

En tren: Estación de Pinar de las Rozas. A partir de aquí se puede ir dando un paseo o en bicicleta (hay carril bici hasta la dehesa).

Más información sobre Las Rozas: Ayuntamiento de Las Rozas

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