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Salud

Llega el Año Nuevo, y muchos vuelven con el firme propósito de dejar de fumar

Dejar de fumar se ha convertido en uno de los principales propósitos que los españoles se ponen en determinadas épocas del año, especialmente durante el final y el inicio de cada año, momentos en los que la motivación aumenta de manera considerable. Noviembre, enero y febrero son los meses en los que el número de fumadores decididos a dejar el tabaco se multiplica por cuatro.

INFOSIERRA/MADRID-16 de diciembre DE 2007

“Durante el pasado año 2006, según los datos registrados en los archivos de la Comunidad de Madrid, el mayor número de pacientes que acudieron a su médico para que les ayudara a abandonar el tabaquismo fue durante los meses de noviembre, enero y febrero”, según explica Ángel Luis Guirao, subdirector general de Desarrollo Organizativo de la Dirección General de Salud Pública de esta autonomía.

“Con los datos de 2007 en la mano, hasta la fecha, febrero es el mes con la mayor lista de ciudadanos atendidos en Madrid por este motivo”, agrega Guirao, uno de los ponentes del seminario para periodistas, organizado por la compañía biomédica Pfizer, celebrado en Madrid, bajo el título: “El mejor momento y manera para dejar de fumar”.

En este seminario participaron expertos de diferentes disciplinas con el objetivo de aclarar las motivaciones de la gente para dejar fumar, los mejores apoyos y tratamientos para conseguirlo, así como los problemas de financiación de estas terapias que varía según las diferentes zonas geográficas de nuestro país.

La voluntad no lo es todo

En palabras de la doctora Teresa Salvador, psicóloga, miembro fundadora del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT) y otra de las participantes en el seminario: “Dejar de fumar no es cuestión de voluntad, la fuerza de voluntad es un mito. Todas las personas nos movemos por motivaciones y podemos conseguir cualquier objetivo que nos propongamos si creemos que los beneficios que obtendremos compensan nuestro esfuerzo. Sí es cierto que hay que querer dejarlo, pero sólo cuando hacemos nuestros los motivos por los que merecerá la pena intentarlo es cuando estaremos en situación óptima para conseguirlo. Cuando se llegan a personalizar los graves riesgos para la salud que comporta seguir fumando, y se valoran los beneficios de dejarlo, es un buen  momento para intentarlo. Entonces puede acudir a su centro de salud y allí valorarán su caso y le indicarán los pasos a seguir, para abandonar el tabaco con éxito”.

Cuando la motivación es más alta

Existen momentos, en la vida de toda persona, como pueden ser la vuelta de las vacaciones o el inicio de un nuevo año, en las que su motivación para dejar de fumar es más alta. Se producen siempre que una persona se propone una serie de objetivos a cumplir para una nueva etapa de su vida y que, considera, van a mejorar su calidad de vida. Dejar de fumar es un incondicional en las listas de propósitos de una gran cantidad de personas. Sin embargo, para lograrlo con éxito es mejor apoyarse en la ayuda profesional que les indicará el tratamiento más adecuado. 

Motivación, ayuda médica y tratamientos eficaces se convierten, por tanto, en tres pilares de la deshabituación tabáquica. “Es el médico quien puede aumentar la motivación del paciente y ofrecer los tratamientos más adecuados, –asegura la doctora Salvador– ya que en el tabaquismo hay una combinación de dependencia psicológica y dependencia física que hacen que la ayuda de terapias farmacológicas también sean necesarias”.

Es importante destacar que sólo el 5% de quienes fuman e intentan dejar el tabaco, sin tipo alguno de ayuda, lo consigue. Y es que el tabaquismo es una enfermedad crónica y reincidente, según apunta la Organización Mundial de la Salud (OMS); y la nicotina crea tal adicción psicológica y fisiológica que dejar de fumar requiere un esfuerzo considerable y normalmente varios intentos antes de conseguirlo.

Sólo el 14% dice recibir ayuda del médico para dejarlo

El papel que juega el especialista en aquellas personas que han decidido abandonar esta enfermedad es fundamental, siendo la figura del médico de Atención Primaria el que tiene mayor relevancia, ya que es al que primero acude el fumador.

Según los datos que arroja el estudio SUPPORT, elaborado por la compañía Harris Interactive con la colaboración de Pfizer, que trata de recopilar y analizar las actitudes de los fumadores (sobre una muestra de 2.510 fumadores), el 73% ha tratado de dejarlo al menos una vez, el 57% asegura que es una de las cosas más difíciles que ha intentado en toda su vida y el 59% opina que el apoyo de su médico es fundamental en su lucha.

Una de las principales novedades que destaca el estudio SUPPORT es la necesidad de una implicación real del colectivo médico en la terapia de deshabituación tabáquica de sus pacientes. De hecho, en España, sólo el 16% afirma que su médico le ha ayudado a desarrollar un plan para dejar de fumar, aunque lo consideran de vital importancia; frente al 35% que se extrae de los datos globales y el 48% de los datos europeos.

“Por tanto, el hecho de que durante el inicio del año lleguen a las consultas un mayor número de pacientes y más motivados, no significa que vayan a conseguir dejar atrás esta enfermedad. Es necesario que seamos los médicos los que debemos aprovechar la decisión del fumador para ofrecerle la mejora ayuda que cada individuo requiera”, asegura el doctor Sergio Morchón, médico adjunto de la Unidad de Deshabituación Tabáquica del Hospital de Bellvitge (Barcelona), y otro de los expertos que está participando en el seminario.

Enfermedad crónica que conlleva a la adicción

Actualmente, se estima que un tercio de las personas que fuman habitualmente intenta dejarlo cada año y es a ellos a quienes hay que ofrecerles las ayudas disponibles, coinciden en señalar los expertos. La disponibilidad de nuevos medicamentos puede ayudar a gran parte de tercio.

Fumar es una enfermedad crónica que conlleva una adicción física y psicológica a la nicotina, una sustancia tan adictiva como las conocidas como drogas duras (heroína o cocaína). Cuando un fumador da una calada, la nicotina llega al cerebro en unos segundos y aumenta los niveles de dopamina en las áreas del cerebro que controlan el placer y la motivación. Cuando bajan los niveles de nicotina, la satisfacción retrocede rápidamente provocando ansiedad e irritabilidad y la llamada abstinencia.

En este contexto, el doctor Jaime Fernández de Bobadilla, del departamento de Investigación de Resultados en Salud y Farmacoeconomía de la Unidad Médica de Pfizer y participante en el seminario para periodistas, apunta que “es fundamental tener en cuenta que, tratar el tabaquismo no sólo consigue incrementar los años de vida de la persona que deja de fumar, sino que la calidad de estos años de vida es mucho más alta que la que mantendría si continuara fumando”.

 


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