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Salud

Los flotadores o la barriga cervecera tiene más riesgos para la salud que las cartucheras

La grasa abdominal también tiene género: las mujeres tienen forma de pera y los hombres de manzana. A pesar de que ambos tipos de obesidad son dañinos, es mucho más peligroso para la salud el flotador o la barriga cervecera que las cartucheras. Está comprobado que la acumulación de grasa acarrea un mayor riesgo cardiovascular en las mujeres delgadas y que, cuantos más kilos, menos años de vida. Para valorar el estado de nutrición y las consecuencias futuras en la salud de la persona, hay que tener en cuenta el índice cintura/cadera (ICC) que, en algunos casos, tiene más relevancia que el índice de masa corporal (IMC).

INFOSIERRA/MADRID-20 de enero DE 2008

El índice cintura/cadera (ICC tiene más relevancia en algunos casos que el índice de masa corporal (IMC) para valorar el estado de nutrición y las consecuencias futuras en la salud de la persona. Ésta es una de las líneas de investigación en las que ya trabaja el Centro de Investigación Biomédica en Red de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), una iniciativa del Ministerio de Sanidad y Consumo, a través del Instituto de Salud Carlos III, cuyo presupuesto es de cuatro millones de euros para este año

La observación de que los obesos viven menos no es algo nuevo. Hipócrates, el padre de la medicina actual, ya decía que “los muy gruesos tienden a morir antes que los delgados” y Cornelio Celso, contemporáneo de Cristo, aseguró que “las personas obesas fallecen más bien por enfermedades agudas y sofocaciones y, a menudo, mueren de muerte repentina, lo que no sucede casi nunca a las personas delgadas”.

A pesar de esta observación, durante siglos la buena salud se identificaba con el exceso de peso y la mala con la delgadez. El desarrollo de la especialidad de endocrinología y la comprobación de que muchas patologías estaban ligadas al exceso de kilos, condujo a que estos especialistas empezarán a tratar a las personas obesas o con sobrepeso pero se limitaban, según recuerda Felipe Casanueva, director científico del CIBEROBN, a poco más que prescribir “una dieta de 1.500 calorías, incremento de ejercicio físico y a decirle al paciente que volviera cuando hubiera adelgazado 20 kilos; y si no lo conseguía, a culpabilizarle”.

“Hace unos 15 años -recuerda Casanueva- los planteamientos empezaron a cambiar y  se empezó a fijar la atención en el papel que sobre el sobrepeso y la obesidad tienen  los mecanismos que regulan el apetito, la importancia de los factores psico-sociales y genéticos o el papel preventivo de la dieta, en particular de la dieta mediterránea”.

Los cambios sociales y alimentarios de la sociedad también han conllevado otro tipo de trastornos de alimentación como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón, alteraciones ya descritas pero que no eran tan frecuentes como en la actualidad.

Mujeres pera, hombres manzana

La acumulación de la grasa corporal no es igual en hombres y en mujeres; para distinguirlo, al patrón de distribución femenina se le llama “forma de pera” mientras que al patrón de distribución de grasa masculina se le llama “forma de manzana”. E stos apelativos sirven para ilustrar como a las mujeres la grasa se les concentra más a nivel de las caderas mientras que en los hombres se aloja más en la cintura.

A pesar de que ambos tipos de obesidad son dañinos, es mucho más peligroso para la salud el flotador o la barriga cervecera que las cartucheras, tal y como se les describe popularmente; es decir, una obesidad en forma de manzana supone un riesgo mucho mayor que la de forma de pera.

Si la obesidad de por sí ya trae complicaciones, la que se manifiesta en forma de manzana viene con un extra adicional de enfermedades que muchas veces son proporcionales al perímetro de la cintura y son: enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial, dislipemias, infarto de miocardio y diabetes Tipo II.

Pues bien, en el caso de las mujeres con un índice de masa corporal normal  o que indica delgadez pero con acumulación de grasa abdominal,  las posibilidades de sufrir alguna o varias de estas complicaciones son mayores que en los hombres en la misma situación.

Lo que el CIBEROBN pretende averiguar es por qué, teniendo en cuenta que este depósito es más frecuente en los hombres que en las mujeres, en el caso de las mujeres que están en su peso esta correlación acumulación-riesgo no se mantiene.

De ahí la importancia que está adquiriendo, además del índice de masa corporal (IMC), el índice de cintura/cadera (ICC) para valorar el riesgo de  padecer alguna de estas complicaciones.

Este índice se obtiene dividiendo el perímetro de cintura por el perímetro de cadera y, en condiciones normales, los valores de ICC son de 0,71-0,84 para mujeres; 0,78-0,93 para hombres y 0,80 estándar para ambos sexos.

Objetivos del CIBEROBN

El centro investiga para determinar las claves que se esconden detrás del mayor riesgo cardiovascular que sufren las mujeres  delgadas con acumulación de grasa abdominal frente a los hombres con la misma situación, y pretende dar respuesta a los pacientes  en los cuales las recomendaciones dietéticas y el incremento de ejercicio físico han fracasado.

El CIBEROBN aglutina a los mejores grupos de investigación nacionales en materia de fisiopatología, básica y clínica. Este centro nació con un objetivo básico: promover en España la colaboración de grupos de investigación centrados en el complejo mundo de la obesidad y la nutrición. Congrega a 26 grupos de investigación de excelencia ubicados en Andalucía, Aragón, Baleares, Cataluña, Galicia, Madrid, Navarra y Valencia en los que están integrados más de 300 investigadores básicos, clínicos y combinados y cuenta con un presupuesto de cuatro millones de euros, un 23% de incremento con respecto al año anterior.

De esta manera, en el centro, al igual que en la sociedad, conviven los dos extremos de la balanza. Por un lado los grupos que investigan para profundizar en los mecanismos fisioreguladores del apetito y la comprensión de las bases de los riesgos asociados a la obesidad y sus mecanismos de prevención; y por otro, los que trabajan en mejorar el conocimiento de las causas que llevan a sufrir un desorden alimenticio.

Sus áreas de trabajo están perfectamente diferenciadas y su actividad se centra en: obesidad, nutrición y ejercicio físico; genética de la obesidad; factores reguladores de la homeostasis del peso corporal; dieta mediterránea y prevención de alteraciones metabólicas; obesidad infantil e influencia de género en la obesidad.

 


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