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Hogar
Cómo sellar la bañera con silicona
DICIEMBRE DE 2006
Una de las reparaciones que tarde o temprano hay que hacer en todos los hogares
es el sellado de la bañera. Algo que, sin tomar las precauciones adecuadas,
puede quedar como una verdadera chapuza, con silicona agrietada o amontonada
por todos los lados.
Sin embargo, si pone un poco de cuidado y aplica algunas técnicas básicas
puede quedar como si lo hubiera hecho un verdadero profesional.
Hay que tener en cuenta que la masilla de silicona se
deteriora con el tiempo. Con el paso de los años y la humedad va cogiendo
cierto color renegrido que da sensación de suciedad, pero además
deja pasar el agua, y puede llegar a destruir la base de los azulejos, echando
a perder la pared.
Si a simple vista parece un trabajo fácil, sobre la marcha surge una
complicación detrás de otra.
Para empezar, un consejo fundamental: escoja un momento en el que nadie le
vaya a interrumpir, especialmente cuando se disponga a extender la silicona,
pues se seca con rapidez, y es necesario hacerlo de una vez.
En primer lugar, hay que limpiar en profundidad la zona donde se pretende
extender la masilla, quitando bien los restos con alcohol desnaturalizado,
pues los residuos de jabón impiden que la silicona se adhiera correctamente.
Para que queden los límites de sellado bien marcados, es conveniente
extender una tira de cinta adhesiva protectora en el borde de la bañera
y en el de la pared, de esta manera trazaremos una línea mucho más
recta, y evitaremos el trabajo que supone que la silicona se pegue en un lugar
no deseado.
En el caso de que sea una grieta muy grande, habrá que rellenarla con
espuma expandida de poliuretano o, usando un método más casero,
con papel retorcido en forma de cordón. Y si es excesivamente grande,
habrá que cubrirla con una tira de plástico de hermetización,
que se pega con un adhesivo especial que impide la penetración del
agua.
Llenar la bañera de agua
Una vez que la bañera esté seca por completo, hay que llenarla
de agua sin que salpique la pared o la junta que se pretende reparar. De esta
manera se impide que la masilla ceda y se agriete por el peso del agua cuando
se haya secado.
Si ha comprobado que dicha junta suele enmohecerse, será conveniente
limpiarla con un fungicida especial, y esperar a que se seque del todo para
sellarla.
Cuando empiece a extender la silicona, es mejor empujar bien del tubo que
tirar de ella, de forma que quede un cordón extendido pero compacto.
En el caso de que lo tenga que dejar a medias por algún imprevisto,
la puede cubrir con plástico transparente de cocina para que no se
seque.
Si no quiere que la masilla se adhiera a la piel, es preciso mojarse los dedos
con agua fría. Después puede dar una ligera pendiente a la masa
con los dedos húmedos.
Incluso, una vez extendida, quedará mejor si la cubrimos con una ligera
capa de jabón líquido, formando una película que impide
que la masa se pegue al dedo. Acto seguido hay que quitar la cinta adhesiva
que protege la pared y el baño.
Cuando la masilla se haya endurecido, se puede quitar el sobrante con un cúter.
Por último, hay gente que utiliza cintas adhesivas para cubrir la masilla,
y así evitan tener que limpiarla.

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