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Formación
Cómo
planificar el tiempo de estudio (II)
Cuando es preciso estudiar para preparar algún tipo
de prueba, ya sea un examen escolar, universitario o unas oposiciones, es
fundamental valorar la extensión de la materia que hay que aprender
y calcular el tiempo del que se dispone. Está comprobado que una correcta
planificación del tiempo de estudio ayuda a reducir la ansiedad, sacando
el máximo provecho a las horas invertidas.
MADRID-11 de Abril de 2007
Antes de empezar a estudiar, es conveniente dedicar un tiempo
razonable a organizarse, aunque en un principio parezca que es una pérdida
de tiempo y que hay que ponerse a estudiar inmediatamente.
Lo primero que debe hacer el estudiante es sentarse ante su mesa con una hoja
y un lápiz para realizar un cuadro en el que pueda distribuir el temario
entre los días disponibles.
Visualización inicial
Deberá establecer unos límites de trabajo diarios, marcándose
una meta de obligado cumplimiento.
Hay que tener en cuenta que, al principio, es posible que vaya más
lento y, una vez que haya cogido el ritmo, es muy probable que tenga que realizar
una corrección y adaptación de la planificación inicial.
Una vez que esté organizado el plan de estudios, es recomendable empezar
echando un vistazo general al libro o al capítulo que le corresponda
cada día, para familiarizarse con la materia y calcular el tiempo que
le va a llevar.
Es importante calibrar el ritmo ideal de cada persona, teniendo en cuenta
que si uno empieza a estudiar a un ritmo desorbitado, es posible que se sature
enseguida; y si comienza lentamente, durante los últimos días
se sentirá agobiado y rendirá menos de lo normal, incluso se
planteará si debe presentarse al examen.
Dependiendo de la densidad del tema y de su grado de dificultad, habrá
que establecer un marco mental apropiado para almacenar dicha información.
Lo que se consigue con este sistema organizativo es una reducción de
la ansiedad, ya que al fragmentar los trabajos en un día, uno se puede
concentrar en una tarea dura pero asequible, sin tener que pensar en todo
lo que le queda por hacer, porque ya lo tiene programado.
Estudiar contra reloj
Cuando hay poco tiempo, es recomendable estudiar contra reloj, para conseguir
un cumplimiento de nuestra dedicación y una mejora del rendimiento.
La obligación del estudio cronometrado es una buena forma de evitar
distracciones e interrupciones (de familiares, llamadas de teléfono,
escapadas al frigorífico, conversar con cualquiera que pase por delante...).
Cuando se acaba el estudio, hay que calcular el tiempo que nos ha ocupado,
y comprobar si hemos cumplido con la planificación prevista.
Si hemos ido demasiado lentos y quedan temas pendientes, será necesario
replantearnos el ritmo adecuado a nuestras capacidades y al tiempo disponible.
Orientación.
Leyes básicas de aprendizaje (I)
La
planificación (II): Visualización
inicial. Estudiar contra reloj.
La
memorización y la lógica (III):
Subrayar y esquematizar. El
descanso
El
mágico arte de lalectura rápida. El lector eficiente. Vicios
adquiridos (IV)

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